
Caribe Artesanal: cinco años tejiendo saberes, identidad y territorio
La historia de Caribe Artesanal en la Universidad del Magdalena comenzó en noviembre de 2021, en un contexto en el que recuperar los vínculos con el territorio y sus comunidades adquiría un significado especial. La primera Feria Artesanal y Cultural del Caribe Colombiano: Artesanías, Sabores y Saberes Ancestrales nació como una iniciativa articulada entre la Vicerrectoría de Investigación y la Vicerrectoría de Extensión y Proyección Social, con el propósito de reconocer, visibilizar y fortalecer las expresiones culturales y los conocimientos ancestrales de las comunidades del Caribe colombiano.
Entre el 17 y el 20 de noviembre de ese año, el Claustro San Juan Nepomuceno se convirtió en un punto de encuentro para indígenas, comunidades afrodescendientes, campesinos, pescadores y artesanos provenientes de diferentes territorios del Caribe. Mochilas, tejidos, hamacas, sombreros, gastronomía y múltiples expresiones culturales encontraron allí un escenario de circulación, comercialización y, especialmente, de diálogo. La primera edición recibió más de 4.000 visitantes y permitió que la Universidad se acercara a los territorios desde una perspectiva diferente: no solamente como institución que produce conocimiento, sino como espacio capaz de reconocer y aprender de otros sistemas de conocimiento.
Ese primer ejercicio dejó una premisa que marcaría las siguientes ediciones: la artesanía no es solamente un producto; detrás de cada pieza existe una historia, una memoria, una técnica, un territorio y una forma de comprender el mundo. Por eso, desde sus primeras actividades, la feria incorporó talleres, conferencias y conversaciones sobre diseño, comercialización, cocina ancestral, etnomarketing y propiedad intelectual. La apuesta comenzó así a superar la lógica de una feria comercial para convertirse en un escenario de apropiación social del conocimiento.
En 2022 llegó la segunda edición, desarrollada en articulación con la Feria Internacional del Libro de Santa Marta. Bajo el concepto “Tributo a la herencia ancestral”, la feria amplió su presencia dentro del campus universitario y reunió a 74 artesanos, con participación de 44 comunidades. Se fortaleció entonces el componente académico y cultural mediante talleres de tejeduría, conversaciones sobre interculturalidad y actividades orientadas a conectar las artesanías con la literatura, la historia y los saberes del territorio.
En 2023, la tercera edición representó un nuevo salto en consolidación. Cerca de 50 comunidades participaron en un encuentro que incorporó con mayor fuerza la gastronomía tradicional, las expresiones culturales y la investigación. La programación incluyó conversaciones sobre cocina ancestral, preservación patrimonial, saberes de las matronas y manifestaciones culturales como el Bollo Tres Puntá, además de demostraciones, exposiciones y comercialización de productos artesanales.
Los resultados también comenzaron a mostrar el impacto económico y comunicativo de la estrategia: la tercera feria alcanzó 51 comunidades artesanas, $85 millones en ventas y 9.010 personas alcanzadas a través de redes sociales. Esto evidencia que el proceso no solo genera visibilidad cultural, sino que contribuye a fortalecer las capacidades económicas y comunicativas de quienes participan.
La cuarta edición, realizada en agosto de 2024 bajo el lema “La voz de los ancestros”, consolidó aún más la dimensión territorial de la iniciativa. Más de 100 artesanos provenientes de La Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Sucre y San Andrés participaron en una programación que integró exposición y comercialización con talleres, demostraciones de oficio, actividades infantiles, fotografía, patrimonio, gastronomía y espacios académicos.
En esta etapa se hizo especialmente visible una idea fundamental: preservar una tradición no significa congelarla en el pasado, sino crear condiciones para que pueda dialogar con las nuevas generaciones. La participación de niños, estudiantes, docentes, investigadores, artesanos y visitantes convirtió al campus universitario en un territorio de encuentro intergeneracional e intercultural. La feria empezó a funcionar, en consecuencia, como un verdadero laboratorio vivo de conocimiento.
En 2025, la quinta edición asumió el nombre Caribe Artesanal y llevó como lema “Identidad y Patrimonio: cuando la vida se teje”. El crecimiento fue significativo: 108 comunidades artesanales, más de 18.000 visitantes y ventas superiores a $300 millones durante cuatro días. La programación incorporó cerca de 40 actividades entre conferencias, conversatorios, talleres, exposiciones y espacios de comercialización.
Pero quizás el dato más importante de esta evolución no sea el número de visitantes ni el valor de las ventas. Lo verdaderamente significativo es la transformación de la feria en un espacio de encuentro entre academia y territorio. Como ha señalado la Vicerrectoría de Investigación, Caribe Artesanal funciona como un “laboratorio vivo” donde estudiantes y comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas y otros actores pueden encontrarse alrededor de sus legados patrimoniales, fortaleciendo una ciencia participativa basada en el diálogo de saberes.
Después de cinco ediciones, Caribe Artesanal puede entenderse entonces como mucho más que una feria. Es una estrategia de apropiación social del conocimiento, salvaguardia del patrimonio cultural, fortalecimiento de las economías creativas y construcción de ciudadanía desde el territorio. Es también una manera de reconocer que el conocimiento no habita exclusivamente en los laboratorios, las bibliotecas o los artículos científicos: también está en las manos de una tejedora, en la memoria de una matrona, en el oficio de un artesano, en una receta heredada, en una técnica transmitida de generación en generación.
Desde esta perspectiva, la Universidad del Magdalena no solamente abre sus puertas para que el Caribe llegue al campus. Permite que el territorio entre a la Universidad con sus propias voces, conocimientos y formas de interpretar el mundo. Allí reside, quizá, el mayor valor de Caribe Artesanal: haber convertido la cultura viva del Caribe en un escenario de aprendizaje, investigación, participación y reconocimiento mutuo.
Y ese recorrido continúa. En 2026, la sexta edición de Caribe Artesanal fue presentada bajo el lema “Hilar el alma, tallar la memoria”, proyectándose como un encuentro que reunió cerca de 150 artesanos del Caribe colombiano y San Andrés y Providencia, incorporando además un intercambio con Cali y expresiones artesanales del Pacífico colombiano. Con ello, la feria avanza de la preservación hacia una visión más amplia: conectar territorios, generar oportunidades, fortalecer las economías culturales y hacer del conocimiento ancestral una fuente viva para construir futuro.
Texto de:
Vicerrectoría de Investigación Universidad del Magdalena
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